

En nuestro capítulo anterior nos pusimos de acuerdo en algo muy importante: tu experiencia acumulada no caducó con la jubilación; al contrario, hoy vale más que nunca. Pero es muy común que ahora te estés preguntando: “Muy bien, entiendo la teoría, pero ¿qué sé yo que a otros les pueda interesar en internet?”.
Hoy vamos a resolver esa duda de forma sencilla y práctica.
A menudo cometemos el error de pensar que para vender nuestro conocimiento en internet necesitamos haber descubierto la cura de una enfermedad o tener un doctorado en el extranjero. Nos da una especie de pena o modestia. Pensamos que lo que sabemos es "demasiado simple" y que todo el mundo ya lo conoce.
Déjame decirte que eso es un error de perspectiva. Lo que para ti hoy es sentido común gracias a tus décadas de práctica, para un joven de veintitantos años es un completo misterio.
El método de las tres preguntas
Para encontrar tu "conocimiento de oro", no busques en enciclopedias; busca en tu propia historia. Te invito a hacer un ejercicio mental muy simple respondiendo a estas tres preguntas:
¿De qué trabajó tu mente?: Piensa en tu profesión u oficio. ¿Qué problemas resolvías casi con los ojos cerrados en tu antiguo empleo? (Por ejemplo: organizar presupuestos, planificar clases, coordinar equipos o asesorar clientes).
¿Qué haces por puro gusto?: Mira tus pasatiempos actuales. ¿En qué ocupas tu tiempo libre donde las horas se te pasan volando? Puede ser la cocina, la carpintería, la fotografía o, como en mi caso, el diseño y cuidado de mi huerto urbano o mis plantas suculentas que tengo en casa.
¿Para qué te busca la gente?: Esta es la pista definitiva. ¿Qué favor te piden siempre tus amigos, tus hijos o tus excompañeros de trabajo? ¿Te buscan para que les expliques algo difícil de forma fácil? ¿Te piden consejos sobre cómo cuidar sus plantas o cómo organizar un proyecto?
Allí donde se cruzan tu profesión, lo que te apasiona y lo que otros te consultan, ahí está tu mina de oro.
El secreto de internet: Solucionar dolores
En el mundo digital, las personas no compran "títulos universitarios"; compran soluciones a sus problemas específicos. Alguien en internet estará feliz de pagarte si tu conocimiento le ayuda a lograr alguna de estas tres cosas: ahorrar dinero, ahorrar tiempo o quitarle una preocupación de la cabeza.
Si fuiste profesor, puedes enseñar a otros a estructurar sus ideas. Si eres agrónomo, puedes enseñarle a un citadino a no dejar morir su primera planta de tomates. Estás vendiendo un atajo: tú tardaste años en aprenderlo, pero ellos lo aprenderán contigo en unos minutos. ¡Eso es tener una Actitud Plateada productiva!
Tu próximo paso digital
Identificar tu saber es el primer paso. El verdadero reto que frena a muchos es pensar: “¿Y ahora cómo hago para que la gente me escuche sin volverme un esclavo de la computadora?”.
En nuestro próximo capítulo, te voy a presentar a tus nuevas aliadas: las herramientas digitales simples. Te demostraré que gestionar un pequeño proyecto en internet es tan fácil como enviar un mensaje por WhatsApp, sin necesidad de que te vuelvas un experto en informática.
Mientras tanto, dime: ¿Cuál es esa habilidad que hoy te hace sentir más orgulloso?
¡Nos leemos en los comentarios!

El lugar para personas mayores de 55 años que estan buscando su lugar en la economia plateada de acuerdo a sus gustos y experiencia de vida
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